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Rubén Fernández

Hace un año y pico ya…
…que pasé por primera vez por los lápices (y entonces, pinceles) de Iván. Según decían algunos titulares de por aquel entonces, alguien del barrio andaba ilustrando “el oficio de vivir” o algo por el estilo, haciendo retratos y tomando testimonio a personas desempleadas. Yo estaba en paro (que no parado) y pensé que podría ser buena idea.
Es curioso porque haciendo balance, en este año y pico han ocurrido muchas cosas pero han cambiado muy pocas.
Poco después de que Iván me dibujara, tuve un golpe de suerte y contra todo pronóstico, encontré un trabajo (por eso repito, a ver si vuelve a hacer de talismán jeje). Bueno, de golpe de suerte nada, lo encontré gracias a una amiga que pensó en mí cuando en su empresa necesitaron apoyo para cerrar varios proyectos ferroviarios contratados con la Administración (muchisisisisisissisimas gracias Bea May, nunca terminaré de agradecértelo…ni cuando te invite a la comida/cena que aun te debo ;-P). Pues bien, me contrataron como ingeniero, para trabajar ¡de ingeniero! (suena increíble, ¿verdad?). Los proyectos se han entregado (que no cobrado) y mi contrato ha finalizado. Yo he sido feliz y durante unos meses he comido perdiz. Ahora toca volver a empezar con esto de la búsqueda de empleo, el reinventarse o morir, el seguir mejorando el inglés, el me quedo o me voy, el etc.etc.et… por suerte, en esta parte de la función ya tengo experiencia y la primera etapa de frustración me la puedo ahorrar. Lo peor les queda a los que allí estaban cuando yo llegué, y que aún estaban cuando me fui. Ellos tienen por delante la película que tanto se repite ahora, y que curiosamente ya lo hacía hace un año y pico: Empresa, antes mediana y ahora pequeña, que trabaja para la Administración, cumpliendo a duras penas con sus estrictos plazos y directrices de trabajo / Administración que, una vez finalizados los trabajos, decide aplazar pagos indefinidamente, amparándose en el quienhacelaleyhacelatrampa / Empresa que no tiene más remedio que aplazar, a su vez, el pago a sus empleados, los cuales se han dejado los cuernos para cumplir, bajo mínimos, con los trabajos contratados con la Administración / Empresa que, ya sin trabajo y su caja en negativos, tiene que echar el cierre, llevándose consigo (eso sí) un papel en el que dice que la Administración le debe X / Trabajadores que se van a la calle con una mano delante y otra detrás con (eso sí) un papel en el que dice que la Empresa que les despide les debe Y, pero que no puede pagar hasta que la Administración les dé X… y a todo esto, la señora ministra prometiendo la construcción de AVE’s del uno al otro confín, que llegan las autonómicas y aunque no hay dinero ni para la redacción de los proyectos, si lo hay para su construcción… no tenemos para pagar la gasolina, pero si para comprar el coche… claro Abundio, claro… y lo peor es que aun hay quien se lo cree…
En fin, sirvan estas líneas de homenaje a los que han sido mis compañeros durante este año de trabajo. Al que llegó conmigo, y conmigo se fue, David Vaquerizo, increíble profesional y aún mejor persona. A los que estabais allí, Mónica Viana, Vicente Cancho, y muy especialmente, Bea May. Representáis mejor que nadie el esfuerzo y sacrificio que hacen cada día miles de personas anónimas por sacar adelante el trabajo y mantener a flote una empresa que no es vuestra, pero que sin vosotros hace mucho tiempo que hubiera dejado de existir. Una de tantísimas empresas que no llenan titulares de periódicos, ni disponen de departamento de distribución de sobres en diferido, ni tienen en sus filas a ninguna hija de consejero de gobierno autonómico, y que por tanto, no son merecedoras de ayuda alguna por parte de las distintas administraciones.
En resumen, y como decía al principio, muchas cosas han pasado pero pocas han cambiado… veremos hasta cuando.
Rubén Fernández
Ingeniero Civil en re-búsqueda activa de empleo.

  • 2014