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Is Mari

Escribir un texto que acompañe un dibujo hecho por Iván se va convirtiendo en un Déjà vu debido a mi habito repetido de pasar, cada cierto tiempo, por este estudio; lugar mágico para mí, repleto de papeles, tintas, pinceles y del desorden insólito de quien trabaja a diario dilucidando los misterios de vivir por medio del dibujo y que me hace sentir de nuevo en casa, un lujo para alguien que hace tanto que partió lejos de ese lugar.

Creo que no tengo mucho que escribir que sea un tanto auténtico, en cierto modo no soy ajena a esta necesidad contemporánea de tener una opinión “culta”, al día, misteriosa a vez que cautivante, interesante y divertida que sea compartida, comentada y que dispare esa efímera y falsa sensación de aceptación y superioridad intelectual; todos jugamos este juego de fingir que no buscamos desesperadamente y de manera primitiva lo mismo.

Y lo cierto es que tengo tantas opiniones como ninguna en realidad, me aburren ya mis propias ideas sobre casi todo, me gusta venir a ver a Iván con la excusa de que me dibuje y así tener una conversación estimulante sobre diferentes temas; hablar de ese país en el que nací y de éste, en el que vivo, es de las pocas personas con las cuales comparto mis reflexiones “sociales”. Nos vemos poco pero compartimos impresiones del mundo que hacen que valga la pena quedarse una hora inmóvil.

Me gusta el mundo, me cautiva tanto su lado luminoso como el oscuro y sórdido, me asombra la belleza que esconde el caos humano y la sencillez o perfección de los atardeceres, el cielo, las miradas perdidas de quienes van enloquecidos en las noches de Madrid, me gustan las historias complicadas que todos hacemos de nosotros mismos, los mitos que alimentamos, los personajes que creamos de los demás en nuestras mentes, me gusta el absurdo de nuestra época, el vacío que nos envuelve, las ideas que creemos tener, me gusta reírme! es una maravilla poder reír, hay quien quisiera ser un árbol y que conste que adoro los arboles pero no se si pueden reír a carcajadas, lo mismo sí y yo no sé escucharlos.

Y me gusta que dentro de toda esta infame nube de personas perdidas, intentando tener la gloria por decir tres frases copiadas de prisa y lanzar 2 lineas mal trazadas, sobreviven los creadores, los de siempre, (Tú estas entre estos, Iván) los que luchan cada día con el tormento de aún no haber dominado tanto la técnica como ellos desean, los que persisten con una mezcla de obsesión y amor por intentar decir algo, o más complicado aún, descubrir qué es ese algo que tienen dentro que necesitan compartir y siguen trabajando a diario con el único compromiso importante, el que hicieron con ellos mismos; más que con FB, Twitter o Instagram, a estos que siguen creando y trabajando son a los que mi alma quiere acercarse más cada día.

¡Gracias Iván! y para este tercer dibujo no me ha salido un texto mejor, prometo seguir trabajando en ello.

  • 2015