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Irene

El algoritmo

 

Irene Gil es socia fundadora de Grasp, Marcas con sentido (la consultora de branding para los emprendedores innovadores que quieren mejorar el mundo) y Plázida (el coworking para los nómadas digitales en Madrid).

 

Hace  relativamente poco aprendí que algoritmo es el que da sentido a la ingente cantidad de datos que manejan determinadas empresas. Es el que puntúa, clasifica y recomienda. El que predice nuestras respuestas y controla nuestro comportamiento.

 

Un algoritmo es algo tan simple como una secuencia de instrucciones que convierte un input en un output diferente. Por ejemplo, una simple receta de cocina es un algoritmo. Como con las religiones, es una cuestión de fe, nos permiten obtener resultados sin entender absolutamente nada de lo que estamos haciendo. Es el nuevo mago del capitalismo. Metes datos en la chistera y tachán, ¡un conejo!. Además trabaja habitualmente con un interlocutor sin criterio propio, pero capaz de seguir millones de instrucciones por segundo, el bendito ordenador.

 

De un tiempo a esta parte, los algoritmos nos rodean.Todo el tiempo estamos interactuando con ellos. No somos conscientes de hasta qué punto deciden lo que nos gusta y lo que no. Es más, piensan por nosotros. Filtran la información a la que tenemos acceso y la que nos queda oculta y nunca sabremos comprender (pero por el amor de dios, ¡¿quién pudo votar a estos señores?! ), lo que nos interesa y lo que no, los videos que vemos, los libros que leemos, los productos que compramos, los blogs que nos seducen, los chicos con los que ligamos, la música que escuchamos, las series que disfrutamos, los amigos con los que charlamos…pocas cosas quedan hoy fuera de sus tentáculos omniscientes. Hay hasta algoritmos capaces de imitar tu voz y suplantar tu identidad.

 

Nos guste o no, el algoritmo es una forma de manipular nuestros deseos y pone en evidencia las carencias de las personas que lo han diseñado. Puede ser injusto, racista o machista, como lo son determinados seres humanos. Aunque es lo que desearíamos, no es neutro. Es más bien la voz de su amo y casi siempre del poderoso caballero Don Dinero. Los sesgos de todo tipo en la introducción de datos  produce inevitablemente resultados sesgados.  En USA que en tecnología siempre van más avanzados, hay algoritmos responsables de la marginalidad y de la misoginia, que impiden por ejemplo el acceso a los mismos puestos de trabajo a mujeres o personas de color, deciden quien entra o no en la universidad, si recibes un préstamo o te conceden una libertad condicional. Actualmente los algoritmos son diseñados mayoritariamente por hombres blancos, nacidos en un país desarrollado con sus prejuicios machistas, religiosos o étnicos.  Miedo me da lo que puede pasar en el futuro. Además como decíamos, no somos conscientes de su presencia. Son fórmulas que no conocemos ni entendemos y por tanto no podemos rebatir.

 

Vivimos con la falsa ilusión de que atesorar información ya no es poder y la compartimos alegremente en plataformas que cuidadosamente guardan este tesoro. En un mundo tan injusto y desigual, no podemos esperar milagros pero quizás sea razonable dejar de ser tan generosos con los que comercian con nuestro rastro digital a nuestras espaldas, ¿no crees?

  • 29 de enero de 2017