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Aranzazú Álvaro

Al despertar mi habitación es opaca. Dudo si mis ojos están abiertos, e inmediatamente advierto el velo de tinta que tiñe mis pupilas, y en pequeños hilos resbala por mis mejillas. No recuerdo los colores, la tristeza los raptó y los encerró en el lugar más negro de mi razón. Ruedo a un lado de la cama y al levantar, mi pie en el suelo resbala entre millones de plumas que vierten su oscuro líquido, sólo intuyo una ínfima línea de sol a un lado de la ventana. Pero no te he olvidado, tu presencia me atenaza, se tumba a mi lado, inerte, y el plateado filo de tu traición se inserta en el hueco de mis latidos.

El cielo de mi habitación se puebla de nubes negras, soles eclipsados, lluvias afiladas, si me tumbo no me tocan, se distancian, pero si me incorporo inundan mi cerebro y sólo veo tinieblas. Te veo, me miras y tus palabras enredan mis sentidos. Cataratas de oscuridad resbalan por mi sueño y sigues ahí, en tu turbia presencia.

Me acompañan los inquietantes pasos acompasados de un reloj que no frena, que es mi vida, que continúa impasible cada segundo.

Sin motivo aparente abro de nuevo mis ojos, soy Dios, y en esa habitación reino y guío mi vida, me levanto, y esta vez esquivo los pozos líquidos. Una vorágine de recuerdos me inunda, tú y yo, la vileza, el llanto, el dolor, el silencio, tu corazón compartido, lo dejado de decir, lo dejado de vivir. Vete, necesito una marea transparente.

Un paso hacia la ventana, al ritmo del reloj de mi vida, la tinta de mis ojos se diluye y borra una parte de ti. No recuerdo tu risa, tu voz, tu forma de caminar, de tocarme, de besarme.

El reloj sigue marcando mis pasos y las falanges de mis dedos se estiran, pero sólo rozo el blanco que cubre el cristal. No te quiero.

Con la cadencia de las manillas, mis yemas avanzan hacia la tela y en un alarde de valentía toco el fino velo que distorsiona mi vida y cae. ¿Quién eres? No te siento.

Mis pupilas se abren al blanco, al rojo, al verde, y perciben los azules. Tu sombra es pequeña, insignificante, y se pulveriza. Desapareces. No te quiero, no te siento, no te rio, no te lloro, no te olvido.

  • 2016