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Alberto García Redondo

Todos los campos de la investigación requieren enormes dosis de creatividad, vocación y paciencia. El campo de la investigación dentro del mundo sanitario requiere además enormes dosis de mano izquierda y, sobre todo, empatía, la suficiente como para no volverte loco y a la vez estar, siempre, del lado de los pacientes. La investigación dentro del extinto sistema sanitarioespañol requiere, sin lugar a dudas, credibilidad, y mucha, algo que no debe estar del lado de la ciencia, la credibilidad en un sistema que está haciendo aguas por todas partes.
Según muchos altos dirigentes de este país, la ciencia debería disminuir en España, pues “sobran científicos” ¿Es por eso que la mayoría se van a trabajar y de paso triunfar en el extranjero? O quizá sea porque la población española no se cree que investigar es el único modo de conseguir que la sociedad avance, y de paso permite que sus dirigentes les coman la cabeza con ambiguos mensajes que les hagan convencerse de que su futuro será mejor si lo hacemos peor entre todos, y no investigamos, ni en medicina, ni en ingeniería, ni en calidad de vida, economía o reformas sociales. En un país que ha sido durante el paso de siglo uno de los líderes mundiales en el campo de la construcción NI SIQUIERA SE HA INVESTIGADO en ese campo. No hay cultura de investigación, de mejora social, en un intento de hacer las cosas cada vez mejor entre todos. Los países de origen cultural anglosajón no piensan de este modo, todos los habitantes de estos países, se dediquen a lo que se dediquen, tienen en mente que el progreso sólo se consigue con esfuerzo, estudiando, e intentando probar cosas mejores, investigando y desarrollando la ciencia.
En un país como el nuestro, a pesar de todo, se puede considerar un privilegio sin igual ser uno de los pocos “no médicos” contratados por el sistema público de salud para mejorar la investigación de… ¡una enfermedad rara! La Esclerosis Lateral Amiotrófica – ELA.
Dicho lo dicho, mi deseo sería poder seguir trabajando en un sistema de salud que tuviera carácter universal, que estuviera gestionado por la sociedad en su conjunto, que fuera útil para el desarrollo humano del país y, sin duda, que lograse ser autosuficiente y continuamente mejorable. Entre todos, con ganas, un poco de iniciativa personal y colectiva y, siempre, con mucho esfuerzo y apoyo común, lo podemos conseguir.
Si es así, si dentro de unos años sigo teniendo la suerte de trabajar en semejante sistema público de salud, y en el mismo campo en que trabajo, significará que este país está vivo, que respira muy bien, que se encuentra, como debe ser, en plena juventud al igual que la forma de pensar de su población, y que entre todos hemos conseguido gestionarnos y seguir hacia delante de la mano… todos juntos de la mano para aprender, apoyarnos y vivir en una feliz comunidad.

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